Un amor como el que tuve nunca se olvida, recuerdo verla pasear en bicicleta por enfrente de mi casa, nunca había visto una imagen que a mis ojos fuera tan hermosa, ella era la mujer más bella que había visto, un ángel no era, los ángeles cantan y ella no lo hacía muy bien pero tenía la habilidad para hacerme tartamudear, sudar y enrojecer.
Pensé que nunca me atrevería a hablar con ella, y no lo hice, ella vino hacia mi y preguntó la hora yo temblé a oír la voz más dulce del mundo desde ese momento supe que no iba a poder deshacerme de su imagen en mi mente.
Como todo un valiente me decidí a hablar con ella, caminé decidido y ella se aproximaba en su bicicleta con una sonrisa, olvidando por completo el equilibrio, por poco cae, pero me abalancé hacia ella y antes de caer yo la sujeté; me sentí importante así que la sujeté muy fuerte entre mis brazos hasta que noté lo incómodo de esa situación, empezamos a hablar y la invité a tomar un café, ella por obviedad aceptó, no podía rechazar al tipo que la salvó de caer de cara en la banqueta, llegué con la rosa más linda que encontré, ella tardó en llegar pero cuando llegó lucía más linda que nunca, siempre quise suponer que se había esmerado en su imagen para verme.
Después de ese día nos seguimos viendo hasta que me atreví a confesarle mis sentimientos, ella no hizo nada sólo enmudeció y me dijo que una chica como ella nunca se atrevería a desafiar las leyes naturales por un amor, que para ella la fuera más grande era la lealtad, yo no entendí lo que quiso decir, pero supe que se iba a alejar de mi por siempre, dejó la rosa que le regalé el primer día y me admiré de ver que aún la conservaba no entendí, si era poco su interés porqué conservar una rosa.
Ahora estoy casado y tengo dos hermosos hijos,aún conservo la rosa y me gustaría decir que los hijos son de Lucía (así se llamaba ese ángel) pero no, ella falleció al mes de devolverme la rosa, sus padres me dijeron que siempre había tenido problemas con el corazón y que sólo era cuestión de tiempo para que lo inevitable sucediera.
Ahora soy muy feliz con mi esposa y mis dos bellos hijos Fernando y Lucía quienes son cada vez más hermosos pero cuando más pasa el tiempo y la rosa está más seca y mi cara también, no puedo evitar recordarla con dulzura.


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